ELECTRIFICACIÓN DEL CONSUMO DE GLP: UNA TAREA INAPLAZABLE

La crisis de precios del GLP, experimentado en el Perú en las últimos meses, no es un problema coyuntural es un problema estructural, además, es un claro y perturbador ejemplo del futuro de la industria del gas nacional en un par de décadas. Por tanto, la solución de la dependencia del GLP sólo se resolverá con un acelerado proceso de sustitución del consumo del GLP por energía eléctrica en el sector residencial, inicialmente, para posteriormente extenderse al sector comercial, industrial y vehicular.

Aspectos Claves del GLP en el Perú

No existen yacimientos o pozos de GLP. El GLP es un subproducto de la extracción y refinación del petróleo y gas natural. En el Perú, se produce GLP en la refinería de Talara, hoy sin producción por el proceso de puesta en operación comercial de sus nuevas instalaciones, y en la refinería de la Pampilla, que conjuntamente disponen de una capacidad de producción equivalente 8 MBD. Asimismo, se obtiene GLP del tratamiento de líquidos de gas natural en la planta de fraccionamiento de PlusPetrol en Pisco, principal productor nacional, con una capacidad de producción máxima de 60 MBD, considerando una capacidad equivalente al 50% del total de la planta de fraccionamiento de Pisco. Finalmente, existen tres pequeñas plantas de procesamiento para la obtención de GLP: la planta criogénica de Graña y Montero y la planta de procesamiento de gas natural de Pariñas de la empresa Savia, ambas ubicadas en Talara, con una capacidad conjunta de producción de GLP de 1,5 MBD; la planta de separación de gas natural de Curimaná, en Ucayali, de la empresa Aguaytía Energy, con una capacidad de producción de 1,5 MBD. En total, en el Perú, existe una capacidad máxima de producción de GLP, tanto en refinerías como en plantas de separación y fraccionamiento igual 70 MBD, aproximadamente.     

En el año 2000, el consumo de GLP era de apenas 14 MBD y la oferta nacional de 9 MBD, presentando un balance claramente importador, figura 1. La entrada en operación de la planta de separación de gas natural en Camisea y de fraccionamiento de líquidos de gas natural en Pisco permitió garantizar el suministro de la creciente demanda local entre los años 2005 y 2015 e incluso disponer de ligeros volúmenes para la exportación, figura 1 y 2. Lamentablemente, a partir del año 2013 se observa una constante reducción de la producción nacional de GLP, que frente al incesante aumento de la demanda ha propiciado un nuevo periodo de importaciones, figura 2. Así, entre los años 2014 y 2018, la oferta local de GLP se redujo de 56 a 46 MBD, en tanto que la demanda local de GLP se incrementó de 51 a 61 MBD, figura 3. En este sentido, se observa un desbalance de 15 MBD, entre la oferta y demanda de GLP al año 2018, que deberá ser cubierta por importaciones.

Figura 1: Evolución de la oferta y producción de GLP entre los años 1995 y 2014, OSINERGMIN.
Figura 2: Balance entre la producción y demanda nacional de GLP entre los años 2010 y 2028, UNMSM.

Figura 3: Evolución de la producción y demanda nacional de GLP entre los años 2014 y 2018, OSINERGMIN.

La política estatal de promoción del uso de GLP en el sector residencial, vehicular e industrial ha propiciado el constante aumento de la demanda local. En el año 2019 la demanda superó los 63 MBD, la aparición de la pandemia del COVID-19 ha ralentizado el incremento del consumo nacional de GLP, figura 4, no obstante, en el año 2021 se observa una tendencia de recuperación de la demanda de GLP a valores previos a la pandemia.

Figura 4: Evolución de la demanda nacional de GLP entre los años 2010 y enero-junio 2021, OSINERGMIN.

Por otro lado, según información del Plan Energético Nacional 2014-2025, la proyección de demanda local de GLP al año 2025 alcanzaría un volumen de 108 MBD. En tanto que las proyecciones de producción fiscalizada de líquidos de gas natural se reducirían desde 84,3 MBD, en el año 2021, hasta 72,7 MBD al año 2025. Si se considera una capacidad de producción del 50%, en relación a la producción de líquidos de gas natural, al año 2025, la producción nacional de GLP correspondería a aproximadamente unos 36 MBD. Por tanto, el desbalance proyectado entre la demanda y la producción de  GLP sería de 72 MBD al año 2025. Casi 5 veces el desbalance experimentado en el año 2018.

Figura 5: Evolución de la previsible producción de líquidos de gas natural entre los años 2021 y 2025, MINEM.

Otro aspecto importante a destacar es que entre los años 2000 y 2020, el porcentaje de participación del GLP en el consumo final de combustibles líquidos experimentó un incremento del 10% al 28%, en dos décadas. Asimismo, según un estudio de OSINERGMIN, a escala nacional el consumo de GLP para cocción representa el 74% del total de las fuentes energéticas empleadas en los hogares del Perú, figura 6. Se estima que 6 millones de hogares emplean GLP para usos de cocción. A nivel nacional, alrededor de 8 de cada 10 hogares emplea GLP para la cocción de alimentos, en tanto, que en zonas urbanas 5 de cada 6 hogares emplean GLP. Según OSINERGMIN en el año 2018, el consumo mensual nacional de GLP fue equivalente a 6,4 millones de balones de 10 kg. 

Figura 6: Principales fuentes de energía para la cocción y consumo de GLP en los hogares, OSINERGMIN.

Finalmente, los precios finales de venta al consumidor en el Perú están indexados a los precios referenciales de venta del GLP en la costa del golfo de México, en Mont Belvieu. La pandemia de COVID 19 redujo significativamente y el consumo de GLP a escala global y la producción de gas en los Estados Unidos, principal productor y exportador mundial de GLP. La rápida recuperación económica de China y el aumento de la demanda de GLP en la industria petroquímica para la producción de plásticos en países como Japón, Corea del Sur, India y China, así como la lenta recuperación de la producción de gas de esquisto en los Estados Unidos ha propiciado un significativo aumento de los precios del propano, y por tanto, del GLP, en los precios de referencia internacionales para la importación de este combustible al Perú, entre diciembre del año 2020 y agosto del año 2021, figura 7. Además, un dólar fuerte en relación al cambio con el nuevo sol, debido a las tensiones políticas por la llegada al poder de un partido de izquierda, ha acentuado el aumento del precio del balón de GLP. Así, entre diciembre del año 2020 y agosto del año 2021, el precio del balón de GLP de 10 kg se incrementado de 25 a 50 soles. 

Figura 7: Evolución de los precios internacionales de propano y del balón de gas de 10 kg en el Perú.

El aumento del precio del balón de GLP ha obligado al gobierno en funciones, en septiembre, a adoptar medidas coyunturales para reducir el impacto de los elevados precios internacionales y garantizar precios asequibles a las capas menos pudientes del país. Así el GLP ha sido incluido en el Fondo de Estabilización de Precios del Combustible, con lo que se aseguraría una reducción de 10 soles por balón de 10 kg, y puesto que al día se comercializan, en promedio, 500 mil de balones de GLP, al mes se tendría una cuenta pendiente a retornar a las empresas del sector de 150 millones de soles. En el caso muy probable, que la tendencia alcista del precio internacional del propano se sostenga durante un periodo largo de tiempo, la cuenta pendiente no podrá ser compensada por una hipotética futura reducción de precios, por tanto, el agujero en las cuentas del Estado en 6 meses, podría superar los 900 millones de soles. Es importante indicar, que la mayoría de agencias internacionales de energía afirman que los elevados precios internacionales del propano en Estados Unidos podrían mantenerse hasta abril del próximo año 2022.

En los próximos años, el aumento del desbalance entre la demanda y producción local de GLP implicará una mayor inyección de subvenciones estatales para garantizar precios asequibles a las familias menos pudientes del país. Se prevé una situación de irreversible dependencia de importaciones de GLP en las próximas décadas, debido a la continua reducción en la producción de líquidos de gas natural en Camisea, principal productor de propano y butano en el Perú. En este sentido, se justifica que el Estado peruano inicie un acelerado proceso de sustitución del consumo de GLP en el sector residencial por energía eléctrica en los próximos años. Ante la volatilidad de los precios internacionales del propano y su impacto en la conformación del precio del balón de GLP, la producción de energía eléctrica en sistemas renovables de generación eléctrica permitiría a las empresas distribuidoras disponer de precios estables de energía eléctrica durante décadas.    

Electrificación del Consumo de GLP Residencial

La idea de electrificar el consumo de GLP residencial no es nueva ni innovadora. A finales de julio del año 2021 OSINERGMIN presentó la propuesta denominada “GLP Eléctrico”, que permitiría alcanzar ahorros en cocción hasta un 50% en referencia a los precios del balón de gas, en ese momento del orden de 65 y 70 soles. Una ventaja adicional de la sustitución de GLP residencial por electricidad es que existe la infraestructura necesaria para el suministro eléctrico de las cocinas de inducción a lo largo y ancho del país, exceptuando las zonas aisladas de la sierra y selva del Perú. Las cocinas y calentadores de agua de inducción son los dispositivos eléctricos con la tecnología más eficiente para la sustitución de los balones de GLP en los hogares peruanos.

Se estima que la eficiencia de las cocinas de GLP es equivalente a 40%, es decir, el 60% son pérdidas de calor que no se aprovechan de forma útil. Asimismo, la eficiencia de las cocinas de inducción oscila entre 85 y 90%. Se estima que un balón de GLP considerando las eficiencias anteriormente indicadas tiene un valor energético equivalente a 60 kWh, aproximadamente. El costo de 60 kWh para una familia con un consumo inferior a 100 kWh a una tarifa de 50 ctvs. sol/kWh, implicaría un gasto mensual de 30 soles, muy inferior al precio actual de un balón de GLP de 10 kg. En el caso de que una familia consuma más de 100 kWh al mes, el cálculo del consumo eléctrico se deberá realizar con una tarifa igual a 70 ctvs. sol/kWh, así el consumo equivalente a un balón de GLP de 10 kg sería de 42 soles. Así, el consumo de energía eléctrica para una familia peruana podría oscilar entre 30 y 42 soles.

Un cálculo elemental permite determinar el volumen de energía necesario para satisfacer el consumo energético de las cocinas de inducción que remplazarían a los 6 millones 400 mil balones de GLP que se consumen en la actualidad. Para satisfacer la demanda energética de las cocinas de inducción que reemplazarían los 6 millones 400 mil balones de GLP se necesitarían una producción mensual de 384 GWh de energía eléctrica. Para satisfacer la demanda de energía eléctrica de las cocinas de inducción en base a la producción de energía eléctrica de origen solar sería necesaria la construcción de 1800 MW de centrales solares fotovoltaicas, a condiciones de radiación del sur del Perú. Es importante indicar que en la última subasta de energías renovables en Chile desvelaron un precio de 13,32 $/MWh. Asimismo, se ofertó un precio de 14,84 $/MWh para una oferta de 208,2 GWh anual en central solar fotovoltaica con almacenamiento. Así, la energía solar fotovoltaica podría reducir sustancialmente el precio de la energía eléctrica para la sustitución de balones de GLP por cocinas de inducción.  

Conclusiones

La constante reducción de la producción de líquidos de gas natural en Camisea condiciona seriamente las intenciones del Estado peruano y de los diferentes gobiernos de turno de aumentar el consumo de GLP. Una situación muy parecida se advierte en la tan promocionada masificación de gas natural por el actual gobierno de Pedro Castillo. Al parecer, los técnicos que asesoran al Presidente Castillo no le han podido explicar con meridiana claridad que las reservas existentes actualmente a duras penas permitirán mantener el consumo actual para los próximos 20 años. Un horizonte de tiempo realmente insignificante para la vida útil de las infraestructuras de gas natural que suelen ser no inferiores a 50 años.

En el caso del consumo de GLP doméstico, es necesario iniciar cuanto antes un proceso de sustitución de balones de gas por cocinas de inducción. En este proceso de sustitución se deberán diseñar los mecanismos de promoción de adquisición de cocinas de inducción para los diferentes segmentos económicos de la sociedad peruana. Por ejemplo, para las capas menos pudientes es posible proponer un bono de sustitución de cocinas de GLP por cocinas de inducción. Para la clase media sería posible promover de incentivos y financiamiento para la compra de cocinas de inducción con plazos de pago hasta 3 o 4 años, tasas de préstamo preferenciales y pagos mediante la factura eléctrica. Asimismo, se podría implementar bonos de 30 kWh durante un año para aquellas personas que en un plazo de un año sustituyan sus cocinas de GLP por cocinas de inducción o un incentivo tarifario de reducción por los primeros 60 kWh de consumo eléctrico mensual.

Resulta absolutamente incompresible e ilógico que el Estado peruano subvencione una tecnología poco eficiente y una fuente energética importada, que en los próximos años sólo incrementará el gasto estatal y la dependencia de las importaciones. Un círculo vicioso del cual es imprescindible salir con la mayor rapidez y creatividad posible, empleando la adaptabilidad de los sistemas renovables de generación eléctrica y la constante reducción de los precios de energía eléctrica solar fotovoltaica y eólica en las últimas subastas.